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Moneda; Pedro I de Castilla; Sevilla

  • ES 2026.NUMISMÁTICA.DBM 2026-02-24/210-2026-02-24/216
  • Stuk
  • 1350 - 1369
  • Part of Monedas Edad Media

El reinado de Pedro I (1350-1369) se caracterizó, fundamentalmente,
por su lucha contra el creciente poder de los notables y sus
constantes rebeliones. Para recortar los privilegios nobiliarios, el rey
impuso la fuerza de las armas y una política de terror, lo que le valió
el sobrenombre de El Cruel. No obstante, su actuación sólo reflejaba
el espíritu de una época en la que se decidía la supremacía de la
autoridad real, por lo que sus medidas no difirieron en mucho de las
de sus predecesores y sucesores. Por el contrario, durante su
gobierno fructificaron las Artes y las Letras y se emitieron leyes de
fomento a la agricultura, la ganadería y el comercio, así como normas
de protección a los campesinos y a la población judía. De ahí que el
pueblo le considerara un monarca equitativo y que, a partir del siglo
XVII, los historiadores empezaran a apodarle El Justiciero.
La dobla era la unidad para la moneda de oro castellana. Su nombre
procede del que daban los cristianos al doble dinar almohade. En
origen, la dobla era una adaptación de la pieza islámica, que fue
imitada ponderalmente y acuñada desde Fernando III el Santo (1217-
1252), aunque las primeras doblas cristianas conocidas
corresponden a Alfonso X (1252-1284). Las doblas se continuaron
acuñando en sucesivos reinados, recibiendo popularmente distintos
nombres según sus tipos: dobla ecuestre (con el rey a caballo), dobla
de la banda (el escudo con la banda engolada), castellano (castillo en
anverso y león en reverso), o dobla "de cabeza", como este ejemplar,
con el busto del rey.
Esta iconografía se pone claramente al servicio de los intereses del
soberano, reforzando la imagen del poder del rey: su busto, con
corona y manto, queda ligado al emblema por excelencia del reino, el
cuartelado de castillos y leones, que ocupa por completo el reverso.

Pedro I de Castilla

Moneda; Abd al-Rahman III; Al-Andalus

  • ES 2026.NUMISMÁTICA.DBM 2026-02-24/210-2026-02-25/247
  • Stuk
  • 944 - 945
  • Part of Monedas Edad Media

Anverso [en árabe] (Profesión de fe): (estrella de 8 puntas) / No hay dios sino / Dios, sólo Él / Ningún compañero para Él / Muhammad; en el campo, a la derecha, ( ; en la orla, Misión profética de Mahoma (Corán 61, 9 p.): Mahoma es el enviado de Dios, al que mandó con la guía y la religión verdadera para hacerla prevalecer sobre toda otra religión, a despecho de los politeístas.
Reverso [en árabe]: El Imam al-Nasir / li-din Allah ´Abd al-Rahman / Emir de los creyentes; en la orla: En el nombre de Dios fue acuñado este dinar en al-Andalus, año tres y treinta y trescientos.

Abd al-Rahman III

Moneda; Cartago; Hispania

  • ES 2026.NUMISMÁTICA.DBM 2026-02-24/226-2026-02-24/228
  • Stuk
  • 237a.C. - 227a.C.
  • Part of Monedas Protohistoria

Esta moneda pertenece a las primeras emisiones monetarias acuñadas por Cartago durante el período en que ocupó parte del territorio de la Península Ibérica, entre 237 y 206 a.C., en concreto a la conocida como "serie de la proa" (Villaronga, 1973: Clase II). Fechada hacia 237-227 a.C., esta emisión debió ser acuñada en Gadir (Cádiz) poco después del desembarco cartaginés, con Amílcar Barca al frente del ejército, o quizá ya en la nueva fundación de Carthago Nova (Cartagena).
Los gastos de la conquista y la ulterior guerra contra Roma exigieron grandes cantidades de moneda que, en parte, se acuñaron en la Península. A día de hoy, las monedas son los testimonios arqueológicos más claros de las cuatro décadas de presencia cartaginesa en Iberia.
La corta duración del período cartaginés contrasta con la enorme relevancia de las monedas que Cartago acuñó en suelo hispano. Por un lado, porque estimularon la expansión del uso y fabricación de moneda en Iberia, un proceso acelerado por las necesidades de la Segunda Guerra Púnica, a partir de 218 a.C. Por otro, porque algunas de ellas constituyen las emisiones de mayor calidad artística de la Antigüedad hispana, con diseños que rivalizan con sus modelos griegos, sobre todo sicilianos.
Así, la serie "de la proa" presenta en el anverso una cabeza identificada con el dios Melqart -asimilado al Heracles griego- cuyo paralelo más próximo se encuentra, sin embargo, en las monedas de Hierón II de Siracusa (275-215 a.C.) con su retrato portando la diadema real. El tipo del reverso es la proa de una cuatrirreme, que quizá podría relacionarse con la importante flota de conquista que citan las fuentes. Ambas imágenes están cargadas de significado, tanto por simbolizar la potencia militar cartaginesa en el mar, como por representar una cabeza asimilable a una divinidad, Melqart, protector de la familia Barca, pero también a un monarca al uso griego.
De hecho, una tradición historiográfica quiere ver en estas cabezas de las monedas hispano-cartaginesas retratos encubiertos de los generales Barca; en concreto, en estos trishekels, a Amílcar o a Asdrúbal. En cualquier caso, rompen con la tradición monetaria de Cartago y evidencian la voluntad de diferenciarse de la metrópoli, en consonancia con la acción independiente de los Barca en Iberia.

Cartago